Después de un año y nueve meses de trabajo, los comunarios del Ayllu Originario Kalla Centro recibieron 92 títulos de propiedad de parte del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) el pasado 14 de marzo. De esa manera consiguieron satisfactoriamente su anhelo de actualizar el derecho propietario sobre sus predios en un relativo corto tiempo, frente al promedio común que oscila entre dos o incluso tres años de trámite.
Aunque la información existente muestra que las mujeres rurales han mejorado su acceso legal y efectivo a las tierras agrícolas, con frecuencia estos cambios ocurren en circunstancias adversas para la pequeña propiedad campesina e indígena. En consecuencia, las mujeres no alcanzan necesariamente mayor poder, autonomía económica o mejores condiciones materiales para la seguridad alimentaria de sus hogares.
Parte de la historia de Águeda Mamani Quino es común en el altiplano, es decir, que las hijas mujeres sean relegadas en las familias y los hijos varones sean beneficiados por el padre con la herencia de los mejores bienes. Sin embargo, la otra parte de la historia de esta mujer es distinta. Nacida hace 50 años en la comunidad Queruni ubicada en el municipio de Tiwanaku, Mamani logró revertir la situación de inequidad en la herencia a través de una negociación con sus hermanos y pudo consolidar su propiedad agraria.
Compartimos el segundo número del “Boletín 12”, que aborda la problemática del avasallamiento de tierras y los límites de las políticas de distribución de tierras productivas como tema central.

El reconocimiento de Tierras Comunitarias de Origen (TCO) como espacios de vida de indígenas de las tierras bajas, fue una de las más importantes transformaciones agrarias en el último tiempo en Bolivia. Estos espacios territoriales, más allá de ser mecanismos de reconocimiento de derechos identitarios y de vida en armonía con la Madre Tierra, también deberían constituirse en base material para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, fundamentalmente en temas alimentarios. Sin embargo en zonas como el chaco guaraní, el reconocimiento territorial no ha tenido este tipo de resultados y, por ende, las comunidades indígenas sufren aun altos niveles de inseguridad alimentaria.
Aunque según algunos datos las mujeres rurales han mejorado su acceso legal y efectivo a más tierras agrícolas, con frecuencia este tipo de cambios ocurren en contextos adversos para la pequeña propiedad de base campesina e indígena.



