El Lago Titicaca enfrenta una de sus peores crisis socioambientales en décadas. La contaminación por residuos sólidos, químicos y biológicos provenientes de los ríos de la cuenca Katari, sumada a la sequía que ha reducido su caudal, pone en riesgo los medios de vida y la sostenibilidad de las comunidades que habitan a su alrededor.
Bolivia atraviesa una crisis económica, social, política y ambiental entrelazada, y salir de ella exige más que simples reformas: requiere una “revolución exportadora” con bases en el desarrollo humano, la sostenibilidad ambiental y la gobernabilidad democrática. Así lo propuso el analista Henry Oporto, Director Ejecutivo de la Fundación Milenio, durante su intervención en el Foro Elecciones y Agroexportación ¿Una respuesta viable y sostenible a la crisis?
Jhovanna Morales: “Hay una distancia abismal entre el discurso político y la realidad agroambiental”
“Deforestar el bosque no es desarrollo, es hipotecar el país”. Con esa frase, Jhovanna Morales, investigadora jurídica de la Fundación TIERRA, abrió una de las intervenciones más críticas del foro Elecciones y agroexportación… ¿Una respuesta y sostenible a la crisis? Denunció que Bolivia vive una brecha profunda entre el discurso político y la realidad ambiental, donde los programas de gobierno prometen sostenibilidad mientras las leyes vigentes siguen “alimentando la deforestación y debilitando la protección de los bosques”.
En un contexto electoral marcado por la crisis económica y la carrera por captar apoyos del empresariado, la Fundación TIERRA advirtió que las propuestas del sector agroindustrial —asumidas sin cuestionamiento por varios candidatos— apuntan a profundizar un modelo extractivista que promueve el uso extendido de transgénicos, la expansión de biocombustibles y el blindaje legal de la tierra.
El discurso que presenta a la agroindustria como salvación económica del país ha calado hondo en el debate político, pero para Alcides Vadillo, director de Fundación TIERRA - regional Oriente, se trata de una narrativa que oculta más riesgos que certezas. En su intervención durante el foro “Elecciones y agroexportación”, Vadillo desmanteló con datos, investigaciones recientes y argumentos estructurales, la idea de que Bolivia puede sostener su desarrollo en la expansión agrícola.
Mientras la superficie cultivada de soya se ha cuadruplicado en las últimas décadas, los beneficios reales para el Estado boliviano siguen estancados y el impacto ambiental se agrava. Así lo advirtió el investigador Marco Patiño en el foro “Elecciones y agroexportación… ¿Una respuesta viable y sostenible a la crisis?, organizado por la Fundación TIERRA.



